Test para solteros

Test pareja o soltería: ¿qué forma de vida es la tuya?

No sabes si estás mejor solo o con alguien, y según el día las dos respuestas te parecen ciertas. Este test mira tus reflejos del día a día más que las ganas de un momento, y te da dos porcentajes que suman cien: el que se inclina hacia vivir solo y el que se inclina hacia vivir en pareja.

Veinte preguntas ponderadas, cinco minutos, un resultado en dos partes

Un sillón de terciopelo rosa para una persona y un sofá lavanda de dos plazas, uno al lado del otro delante de un gran ventanal, en una habitación luminosa
Cargando el test…

¿Listos para el test?

Las 20 preguntas, en orden. Inicia el test arriba para obtener tu resultado.

  1. ¿Has vivido alguna vez en pareja, bajo el mismo techo?

    • Sí, y la convivencia me gustó bastante.
    • Sí, y ahí entendí que necesitaba más espacio.
    • No, nunca, pero la idea me atrae.
    • No, y solo de pensarlo me siento incómodo.
  2. Llegar a una casa vacía, ¿qué te produce?

    • Me pesa: es el momento en que noto que falta alguien.
    • Depende del día, hay noches en que el silencio pesa.
    • Me va bien, encuentro mis cosas justo donde las dejé.
    • Suele ser el mejor momento del día.
  3. Tu pareja llega y quiere contarte su día, justo cuando estás haciendo otra cosa.

    • Lo dejo todo, es justamente lo que me gusta de vivir en pareja.
    • Escucho a medias y termino lo que había empezado.
    • Pido diez minutos, y normalmente no pasa nada.
    • Que me corten así cada noche, no.
  4. ¿Cuánto tiempo a solas necesitas para estar bien?

    • Poco: yo me recargo con la gente.
    • Con una noche para mí de vez en cuando me basta.
    • Varias horas al día, si no me pongo de mal humor.
    • Días enteros, con regularidad, o me saturo.
  5. ¿Te molestaría que tu pareja ordenara las cosas de otra manera que tú?

    • No, en unas semanas encontraríamos nuestra forma de hacerlo.
    • Al principio sí, luego me acostumbraría.
    • Sí, y seguramente lo sacaría a menudo.
    • Sí, es el tipo de detalle que acaba desgastándome.
  6. Una decisión que solo te afecta a ti: un puesto que aceptar, una ciudad que dejar.

    • Lo hablaría antes de decidir, la opinión del otro cuenta.
    • Decidiría y se lo diría enseguida.
    • Lo contaría una vez hecho.
    • No quiero que ese tipo de decisión se discuta.
  7. ¿Cómo son tus noches ideales?

    • Con alguien al lado, aunque no hagamos nada especial.
    • Casi siempre en pareja, con dos o tres noches para mí a la semana.
    • Más bien solo, y con gente cuando me apetece.
    • Solo, es cuando mejor me siento.
  8. ¿Cómo terminaron tus relaciones anteriores?

    • Con una decepción, pero me gustó estar en pareja.
    • Una mezcla: buenos momentos y un alivio real al final.
    • Sobre todo con el alivio de recuperar mi día a día.
    • Todavía no he tenido una relación de verdad.
  9. Recibes una buena noticia. Tu primer impulso:

    • Llamar a alguien: no existe hasta que la he contado.
    • Guardarla una hora para mí y luego compartirla.
    • Contarla cuando surja la ocasión.
    • Guardármela, solo me incumbe a mí.
  10. Avisar cuando llegas más tarde de lo previsto:

    • Me parece normal, lo haría sin pensarlo.
    • Me acordaría, aunque no sea mi primer reflejo.
    • Se me olvidaría a menudo.
    • No quiero dar explicaciones sobre mis horarios.
  11. Un domingo entero con la misma persona, sin planes:

    • Es justo lo que busco.
    • Me gusta, siempre que no haya que hablar todo el rato.
    • Media jornada, luego necesito moverme por mi cuenta.
    • Me agobiaría.
  12. Cuando estás enfermo:

    • Me gustaría que hubiera alguien.
    • Con uno o dos mensajes me basta.
    • Prefiero que me dejen tranquilo.
    • Lo apago todo y me las arreglo solo.
  13. Tu pareja tiene sus costumbres, no hace las cosas como tú y no va a cambiar.

    • Me parece bien, es incluso lo que hace interesante la convivencia.
    • Me adapto, mientras estemos de acuerdo en lo importante.
    • Me adapto mal: me costaría no intentar cambiarlo.
    • Creo que acabaría marchándome.
  14. Compartir un presupuesto, la compra, los horarios de sueño:

    • Ningún problema, forma parte del asunto.
    • La compra y los horarios sí, el dinero lo llevaría por mi cuenta.
    • La compra como mucho, lo demás no.
    • Quiero que todo eso siga siendo mío.
  15. Cuando ves a una pareja que lleva quince años junta, piensas:

    • «Eso es lo que quiero.»
    • «Tiene buena pinta, si a los dos les compensa.»
    • «Cada uno con su forma de vivir.»
    • «Yo no podría.»
  16. ¿Dónde te ves dentro de diez años?

    • En nuestra casa, con la misma persona.
    • En pareja, sin saber todavía con quién ni de qué forma.
    • En mi casa, con alguien que también tenga la suya.
    • En mi casa, solo, y me parece perfecto.
  17. Lo que más echas de menos cuando llevas mucho tiempo solo:

    • Alguien a quien contarle las cosas pequeñas del día.
    • Una presencia, alguien en la habitación de al lado.
    • Nada concreto, pero hay noches que suenan huecas.
    • Sinceramente, nada.
  18. Una discusión, ¿cómo te deja?

    • Me fastidia, lo hablamos y seguimos.
    • Me remueve un rato y luego se me pasa.
    • Necesito varios días para recuperarme.
    • Prefiero no tener que pasar por ninguna.
  19. En una semana normal, ¿cómo es tu vida social?

    • Veo gente casi todos los días.
    • Dos o tres veces por semana.
    • Una vez, y me basta.
    • Puedo pasar una semana sin ver a nadie y no echarlo de menos.
  20. Lo que buscas hoy, sinceramente:

    • Una vida en pareja, es mi prioridad.
    • Conocer a alguien, sin que sea una urgencia.
    • Estoy bien solo, y no cierro la puerta.
    • Estoy bien solo, y no busco nada.

¿Existe la gente hecha para vivir sola?

Sí, y no es un premio de consolación. Hay personas que están mejor cuando nadie comparte su casa: duermen mejor, trabajan mejor, ven más a sus amigos. Y hay otras a las que una noche sola de más les hunde la semana entera. Las dos formas de funcionar existen, ¡y ninguna de las dos es un problema que haya que arreglar!

Lo que lo enreda todo es que se mezclan dos cosas: que te guste tu vida actual y que estés hecho para ella. Puedes llevar tres años bien solo y darte cuenta, el primer día que compartes un desayuno, de que era eso lo que faltaba. Y puedes soñar con la pareja durante años y descubrir, a los seis meses de convivencia, que no soportas tener a alguien en la habitación de al lado un sábado por la mañana…

Así que la pregunta no se resuelve mirando si eres feliz hoy. Se resuelve mirando tus reflejos: qué haces con una buena noticia, cuánto tiempo necesitas para recuperarte, qué sientes al tener que avisar cuando llegas tarde.

Las señales que inclinan la balanza a un lado o al otro

Esto es lo que mira el test, y por qué estas cuatro cosas pesan más que las ganas que tienes un domingo por la noche.

Lo que haces cuando te pasa algo

Es la señal más fiable y la más fácil de observar. Llega una buena noticia: ¿coges el móvil en un minuto o te la guardas hasta que salga sola en una conversación? La gente hecha para la vida en pareja la comparte enseguida, casi sin pensarlo. No es generosidad, es un reflejo.

El tiempo a solas que necesitas

No el que te gusta: el que necesitas para ser soportable. Algunos se apañan con una noche a la semana, otros se ponen de mal humor sin varias horas al día. Esa cifra no se negocia mucho, y suele ser la que decide si una convivencia aguantará.

Lo que ya te ha enseñado la convivencia

Si has vivido con alguien, tienes una información que no tiene nadie más. No el recuerdo de la ruptura, sino el de los martes por la noche corrientes: ¿daba gusto oír abrirse la puerta? Si la respuesta no te viene enseguida, ya es una respuesta. Y si nunca has llegado a esa fase, lo que te ha mantenido a distancia hasta ahora cuenta tanto como lo que te imaginas.

Lo que aguantas de otra persona

El orden, los horarios, las costumbres que el otro no va a cambiar: son los temas que desgastan a las parejas, mucho antes que las grandes cuestiones. Quien responde «ya encontraríamos nuestra manera» y quien responde «acabaría desgastándome» no van a vivir el mismo primer año bajo el mismo techo.

Cómo calcula el test tus dos porcentajes

El resultado da dos partes que juntas suman cien: 34 % hecho para vivir solo y 66 % hecho para vivir en pareja, por ejemplo. Las dos cifras salen del mismo cálculo, no se miden por separado.

Cada pregunta tiene su propio peso, porque no todas dicen lo mismo. Lo que sientes al llegar a una casa vacía, el tiempo a solas que necesitas, dónde te ves dentro de diez años y lo que buscas hoy valen ocho puntos cada una. El orden vale cuatro, la manera de avisar cuando llegas tarde vale tres. Ciento un puntos posibles en total, y tu parte «en pareja» es la proporción que has sacado.

Después tu puntuación cae en una de las cinco lecturas: bien solo, más bien solo, entre las dos, más bien en pareja, hecho para la vida en pareja. La franja del medio no es un resultado fallido: corresponde a la gente que necesita las dos cosas y que vive muy bien en pareja siempre que lo diga.

Un matiz, eso sí. Necesitar a alguien no es lo mismo que estar mal en cuanto el otro se aleja: si ese es tu tema, lo que pasa cuando el otro no contesta se mide en otro sitio. Y si tu forma de acercarte y luego echarte atrás vuelve en cada historia, la manera en que te vinculas explica a menudo más cosas que este test.

Las preguntas que nos hacemos

¿Se puede ser feliz viviendo solo toda la vida?
Sí. Una parte de la gente funciona mejor con una casa propia, un ritmo propio y relaciones elegidas. Lo que marca la diferencia no es vivir solo, es tener gente alrededor: amigos a los que ves, una actividad, alguien con quien hablar durante la semana. La soledad que pesa y el hecho de vivir solo no son lo mismo.
¿Cómo sé si estoy hecho para la pareja o para la soltería?
Mirando tus reflejos más que tus ganas. El tiempo a solas que necesitas, qué haces con una buena noticia, qué sientes al llegar a una casa vacía, qué aguantarías de otra persona en el día a día. Eso es lo que mide este test, dando a cada pregunta un peso distinto según su importancia.
¿El resultado puede cambiar con el tiempo?
Sí, y a menudo. Una ruptura, una mudanza, una temporada de mucho trabajo mueven el cursor diez o veinte puntos. El test dice dónde estás ahora, no lo que serás dentro de quince años. Repítelo dentro de dos años y la diferencia te dirá algo.
Tengo un 60 % «hecho para vivir en pareja», ¿eso es bueno?
Significa que la vida en pareja te va, siempre que conserves tiempo para ti. No hay puntuaciones buenas ni malas: un 15 % dice una cosa útil, un 90 % dice otra. Lo que cuenta es saber qué necesitas antes de irte a vivir con alguien, no después.
¿El test es anónimo?
Sí. Tus respuestas se quedan en tu navegador y no se envía nada con tu nombre. Solo el resultado final, sin ningún dato personal, sirve para medir el reparto de los perfiles.

Tu opinión cuenta

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