Una cama deshecha con dos almohadas y un pendiente desconocido sobre la sábana
Test gratuito, 15 preguntas

¿Se ha acostado con otra persona?

15 preguntas para ordenar lo que has observado. Empezamos preguntándote de quién hablamos, porque las preguntas no son las mismas.

Gratis, anónimo, resultado inmediato

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¿Listos para el test?

Las 15 preguntas, en orden. Inicia el test arriba para obtener tu resultado.

  1. ¿Últimamente se ausenta más que antes?

    • No, sus horarios no han cambiado.
    • Un poco más, pero siempre me dice adónde va y con quién.
    • Sí, y sus explicaciones siguen siendo vagas cuando pregunto.
    • Sí, y se molesta en cuanto le pregunto dónde estaba.
  2. ¿Cómo se comporta con el móvil cuando estás al lado?

    • Lo deja por ahí, puedo cogerlo sin que sea un problema.
    • Lo lleva siempre encima, pero eso ha sido así toda la vida.
    • Lo pone boca abajo sobre la mesa, y ha cambiado el código hace poco.
    • Se pone agresivo si me acerco, o se queda pegado a mí mientras miro.
  3. ¿Y vuestra vida íntima, estas últimas semanas?

    • Como siempre, ni más ni menos.
    • Un poco menos, pero estamos en una época cargada.
    • Se paró casi de un día para otro, sin explicación.
    • Ha cambiado de naturaleza: hábitos nuevos que salen de la nada.
  4. ¿Ha cambiado su aspecto en los últimos meses?

    • No, nada en particular.
    • Ha vuelto al deporte, lo habíamos hablado juntos.
    • Perfume nuevo, ropa nueva, corte nuevo: todo de golpe.
    • Se arregla sobre todo los días que sale sin mí.
  5. ¿Hay un nombre que aparece a menudo en lo que te cuenta?

    • No, me habla de las mismas personas que antes.
    • Sí, un compañero nuevo o una amiga nueva, lo cuenta con naturalidad.
    • Un nombre salía todo el rato, y de repente dejó de mencionarlo.
    • Le quita importancia a esa persona en cuanto pregunto algo.
  6. ¿Qué pasa con sus redes sociales?

    • Nada nuevo, veo prácticamente todo.
    • Pasa más tiempo que antes, pero sin esconder nada.
    • Ha silenciado las notificaciones, o he visto una conversación archivada.
    • He visto pasar un mensaje que borró justo después.
  7. ¿Te acusa de celos o de paranoia cuando haces una pregunta?

    • No, responde sin más.
    • Resopla un poco, pero acaba respondiendo.
    • Sí, y la conversación siempre acaba volviéndose contra mí.
    • Sí, y me acusa de serle infiel cuando no lo soy.
  8. ¿Has notado gastos que no sabes explicar?

    • No, las cuentas están claras entre nosotros.
    • Algunas retiradas en efectivo, nada raro viniendo de él.
    • Restaurantes, hoteles o regalos de los que nunca he oído hablar.
    • Ha abierto una cuenta o una tarjeta sin decírmelo.
  9. ¿Sus explicaciones se sostienen cuando las contrastas?

    • Sí, todo encaja.
    • A veces se equivoca en un detalle, como cualquiera.
    • Una o dos versiones no cuadraban, y las corrigió después.
    • Tengo la prueba de que me mintió sobre dónde estaba.
  10. ¿Cómo se comportan sus allegados contigo?

    • Como siempre, sin ninguna incomodidad.
    • Los veo menos, pero nuestros horarios han cambiado.
    • Hay un silencio cuando llego, o temas que se evitan delante de mí.
    • Alguien me ha avisado, o me ha dicho algo a medias palabras.
  11. ¿Se ha vuelto atento de una forma que no es propia de él?

    • Es como ha sido siempre.
    • Está haciendo esfuerzos, y lo habíamos hablado antes.
    • Me regala cosas sin motivo, y eso no va con él.
    • Alterna sin transición: muy presente, y luego frío y lejano.
  12. ¿Qué pasa cuando propones acompañarle a algún sitio?

    • Le hace ilusión, nunca ha sido un problema.
    • A veces prefiere ir solo, y me lo dice con franqueza.
    • Siempre encuentra una buena razón para que no vaya.
    • Ya ha cancelado una salida porque yo quería acompañarle.
  13. ¿Le pasa que vuelve muy tarde, o que no vuelve?

    • No, nunca.
    • Sí, pero está previsto y sé con quién está.
    • Cada vez más a menudo, y me entero en el último momento.
    • Sí, y pasa por la ducha o se cambia antes incluso de hablarme.
  14. ¿Ha vuelto a hablarte de preservativo cuando ya no los usabais?

    • No, nada ha cambiado en ese terreno.
    • Lo hablamos juntos, por un motivo que decidimos los dos.
    • Insistió en volver a usarlos, sin explicar bien por qué.
    • Sí, y cortó la conversación cuando pregunté por qué.
  15. Y tu intuición, sinceramente, ¿qué te dice?

    • Nada especial, hago este test por curiosidad.
    • Tengo una duda, pero sobre todo creo que me estoy montando películas.
    • Algo ha cambiado, lo siento desde hace semanas.
    • Ya casi no tengo dudas, solo me falta la prueba.
¿Cómo funciona este test?
  1. Indicas si tu pareja es un hombre o una mujer. Las quince preguntas se adaptan, y dos de ellas cambian por completo.
  2. Responde pensando en las últimas semanas, no en toda vuestra historia. Una señal vale por el cambio que representa, no por existir.
  3. Cada pregunta lleva un peso según su gravedad: un gasto inexplicable cuenta más que un cambio de peinado. El total, de 0 a 155 puntos, te sitúa en uno de los cuatro niveles de lectura.
  4. El resultado te dice cuánto pesan juntas tus observaciones, y qué es razonable hacer con ellas.

Responde con sinceridad, incluso cuando la respuesta sincera es «no lo sé». Un resultado tranquilizador conseguido limando esquinas no sirve de nada.

¿No es exactamente tu pregunta?

Si tu duda tiene más que ver con una relación demasiado cercana, mensajes ambiguos o una complicidad que te incomoda, el otro test es el que buscas.

Hacer el test de infidelidad completo

Esa pregunta que da vueltas sin parar

Puede que no se lo hayas contado a nadie. Vuelve por la noche, en el coche, cuando la conversación se apaga. ¿Se ha acostado con otra persona? Y justo detrás, una segunda pregunta, a menudo más dolorosa: ¿me estoy volviendo loco, o tengo razón?

La duda tiene esa particularidad de alimentarse sola. Un retraso se convierte en mentira, un móvil boca abajo se convierte en prueba, un silencio se convierte en confesión. Y al día siguiente todo parece normal y te reprochas haberlo pensado. Ese vaivén agota, y daña la relación tanto como aquello que temes.

Este test no va a decidir por ti, y sería deshonesto pretenderlo. Lo que hace es poner una al lado de otra las cosas que realmente has observado, separar las señales que pesan de las que no pesan nada, y devolverte una lectura de conjunto en lugar de quince detalles dando vueltas en tu cabeza.

Las señales que cuentan y las que no prueban nada

Ninguna de estas señales vale por sí sola. Lo que cuenta es el cambio reciente, y el hecho de que aparezcan varias a la vez.

El móvil que cambia de estatus

La señal no es «protege el móvil», es «lo protege desde hace poco». Código nuevo, pantalla girada, notificaciones silenciadas, conversación archivada. Alguien reservado de toda la vida no dice absolutamente nada.

Las versiones que no se sostienen

Es la señal más pesada de todas, porque se puede verificar. Una noche contada dos veces con dos lugares distintos, una explicación corregida después. La mentira sobre el lugar pesa más que la mentira sobre la hora.

La intimidad que se desequilibra

En los dos sentidos. El corte brusco alerta, pero un cambio de naturaleza también: hábitos nuevos que salen de la nada plantean tantas preguntas como un desierto repentino.

La acusación devuelta

Haces una pregunta y acabas justificándote. Cuando alguien acusa a su pareja de infidelidad sin que nada lo anunciara, los terapeutas lo llaman proyección. No es una prueba, pero es destacable.

El dinero deja rastro

Una doble vida cuesta cara. Retiradas en efectivo inhabituales, gastos de restaurante u hotel invisibles en el presupuesto común, una cuenta abierta sin decir nada. La cuenta bancaria miente peor que las personas.

El entorno que se vuelve raro

Un silencio cuando llegas, un amigo que te esquiva, una frase a medias. Los allegados suelen saberlo antes, y llevan mal saberlo. Su incomodidad es una señal indirecta, y se nota.

Dos señales casi nunca bastan. La palabra que usan los investigadores es «conjunto de indicios»: lo que cambia la lectura es la convergencia de varios en el mismo periodo, no su número bruto.

Lo que dice tu puntuación y lo que no dice

Cada pregunta lleva un peso según su gravedad, y cada respuesta un valor según su rango. El total va de 0 a 155 puntos. Los cuatro niveles siguientes no son veredictos, son formas de leer lo que has respondido. Una puntuación alta describe un comportamiento, nunca un hecho.

PuntuaciónNivelLo que significa
0 a 11Nada en ese sentidoNinguna de las señales habituales. Si la duda persiste, probablemente venga de otro sitio y no de su comportamiento.
12 a 23Señales ambiguasHay cambios, sí. Pero el estrés, el cansancio y una fase de retirada producen exactamente los mismos síntomas.
24 a 35Un conjunto realDemasiadas cosas convergen para ser casualidad. Ojo: una depresión o un problema oculto dan el mismo perfil.
36 a 45Muchas señalesOpacidad, incoherencias verificadas, retirada de la intimidad. Sigue sin probar nada, pero pide una respuesta.

Una puntuación de 40 no es una prueba, y una de 8 no es una garantía. Las dos te dicen sobre todo cuánto vale tu observación hoy, con los elementos de que dispones.

Acostarse fuera y encariñarse fuera no son la misma pregunta

Mucha gente llega aquí con una pregunta concreta: ¿ha habido un acto físico? Es una pregunta distinta de «¿está mi relación en peligro?», y pide otras señales. La infidelidad física deja rastros materiales: ausencias, gastos, incoherencias sobre lugares, a veces un cambio en la intimidad.

La infidelidad emocional, en cambio, casi no deja nada material. Se ve en la atención que se desplaza, en las confidencias que se van a otro sitio, en una complicidad nueva con alguien de quien nunca se habla delante de ti. Puede doler igual, y durar más, sin que se haya pasado ni una noche fuera.

Este test se centra en la primera pregunta. Si tu duda tiene más que ver con la segunda, la infidelidad se mide de otra manera: abarca tanto la física como la emocional. Y si lo que te reconcome son sobre todo los celos, sin nada concreto, el test de celos encaja mejor.

Lo que no hay que hacer ahora bajo ningún concepto

La duda empuja a actuar, y casi todas las acciones que inspira empeoran la situación. Estas son las tres más frecuentes.

Registrar el móvil

Es la primera idea y la peor. En el mejor de los casos no encuentras nada, y la duda sigue intacta porque «lo habrá borrado». En el peor, encuentras algo ambiguo que ya nunca podrás olvidar ni verificar. Y en los dos casos, ahora tú también tienes algo que esconder.

Investigar a través de su entorno

Preguntar a sus amigos pone a todo el mundo en una posición imposible y siempre acaba llegándole, normalmente deformado. Pierdes el efecto sorpresa, ganas una reputación y no obtienes ninguna respuesta.

Acusar sin poner nada sobre la mesa

«Sé que me estás engañando» no produce jamás una confesión. Produce un contraataque, y te coloca en la posición de tener que demostrar algo. Si acusas sin elementos, has perdido la conversación antes de empezarla.

Si te tienta un programa espía o un localizador, ten en cuenta que instalar eso en el móvil de alguien sin su consentimiento es un delito en España y en la mayoría de países. Más allá del riesgo legal, es justo el tipo de acto que te quitará la razón si la verdad acaba saliendo.

Cómo hacer la pregunta, en concreto

No existe una fórmula mágica, pero sí existen condiciones que aumentan claramente tus posibilidades de obtener una respuesta de verdad en lugar de un reflejo defensivo.

Elige el momento, no el impulso

No a medianoche después de una fiesta, no cuando uno de los dos se va a trabajar, no delante de los niños. Un momento en el que nadie tenga escapatoria ni una cita en veinte minutos.

Describe, no etiquetes

«Volviste a las tres el sábado y me dijiste que estabas en casa de Tomás, que me ha dicho lo contrario» es difícil de esquivar. «Me mientes todo el rato» se esquiva en una frase. Quédate en los hechos que realmente has constatado, sin inflarlos.

Di lo que buscas

Anunciar «prefiero saberlo, aunque duela, antes que seguir así» cambia a menudo la conversación. Mucha gente no miente por gusto sino por miedo a la reacción. Quitar parte de ese miedo puede bastar.

Escucha también lo que no se dice

Una respuesta que tarda diez segundos en llegar no es una prueba. Una respuesta que cambia de versión entre el martes y el jueves, sí. Lo que buscas no es una reacción, es una coherencia en el tiempo.

¿Y si la respuesta es sí?

Entonces entras en otra pregunta, y no tienes que responderla esa misma noche. Lo primero que conviene saber es que la decisión de quedarse o marcharse no se toma en los días siguientes a la revelación. El aturdimiento es mal consejero, en un sentido y en el otro.

Lo que determina después el desenlace depende de pocas cosas: si la persona lo asume sin minimizar, si corta el contacto, si acepta tus preguntas durante meses sin cansarse. Sin esas tres, una reconstrucción rara vez aguanta. Con ellas es posible, y suele llevar entre uno y tres años.

Y si luego quieres hacer balance de lo que queda, el test de relación sana y el test de confianza hablan de lo que viene después, no del golpe.

Si la situación te pone en peligro, si tienes miedo de la reacción de tu pareja cuando haces una pregunta, esto ya no es un problema de infidelidad. En España, el 016 es gratuito, confidencial y está abierto todos los días.

FAQ

¿De verdad se puede saber con un test si alguien se ha acostado con otra persona?
No, y ningún test serio lo pretenderá. Lo que este test mide es la coherencia y la densidad de lo que has observado. Convierte quince impresiones sueltas en una lectura de conjunto. La certeza no llega nunca de un cuestionario: llega de una conversación, de una confesión o de un elemento concreto.
¿Por qué preguntáis si mi pareja es un hombre o una mujer?
Porque una de las quince preguntas solo tiene sentido en uno de los dos casos, y porque una pregunta escrita en masculino se lee mal cuando se habla de una mujer. La elección no cambia ni la puntuación ni los niveles de resultado: las otras catorce preguntas son idénticas, solo cambia la formulación.
Mi puntuación es alta, ¿significa que me ha engañado?
No. Una puntuación alta significa que se han acumulado muchas señales en el mismo periodo. Una depresión callada, un despido oculto, una deuda, un problema de salud guardado en secreto o una adicción producen exactamente el mismo perfil de respuestas. Por eso el resultado te orienta hacia una conversación y no hacia una conclusión.
Mi puntuación es baja pero sigo teniendo dudas, ¿es normal?
Sí, y es frecuente. La duda no siempre viene del otro. Una traición antigua, en esta relación o en una anterior, deja una vigilancia que se despierta sin motivo actual. Si la duda persiste sin que nada la alimente, hay que mirar por ese lado, y hablarlo sigue siendo la mejor salida.
¿Puedo hacer este test con mi pareja?
No está pensado para eso y sería mala idea: las quince preguntas describen sospechas, y hacérselas leer a alguien de quien sospechas equivale a acusarle pregunta a pregunta. Hazlo a solas y luego habla, con tus propias palabras.
¿Se guardan mis respuestas?
No. Todo ocurre en tu navegador, no se envía ni se conserva ninguna respuesta, y no hay ni cuenta ni correo electrónico que dar. Cierras la página y no queda nada.

Tu opinión cuenta

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