Un dilema no es un « ¿qué preferirías? »
La diferencia es sencilla. En un ¿qué preferirías? os plantean dos opciones y elegís una: el mar o la montaña, el desayuno en la cama o dormir hasta tarde. Siempre hay respuesta, y negarse no está previsto.
Un dilema solo os propone una cosa: un trato. Os ofrecen una ventaja clara, a menudo desmedida, y os anuncian la contrapartida justo después. Ganáis diez millones de euros, pero no volvéis a pisar un restaurante. Solo os queda una decisión que tomar, y es binaria: firmáis o dejáis pasar.
Eso es lo que hace hablar. En un ¿qué preferirías?, cada uno da su preferencia y se pasa a lo siguiente. En un dilema hay que poneros de acuerdo los dos, y ahí es donde se complica: uno piensa que el precio es ridículo, el otro piensa que le están pidiendo que renuncie a su vida. Pocas veces se aprende tanto de alguien como viéndolo rechazar diez millones.
Las cien situaciones salen en un orden distinto en cada partida. Podéis resolver tres antes de cenar o hacerlas todas de una tirada, nadie os cronometra.
Cómo se juega
Un móvil, dos personas, sin registro. La partida empieza en cuanto pulsáis el botón.
Leed la situación en voz alta
Primero la ventaja, luego el PERO, luego la contrapartida. Dejad el silencio después de la contrapartida: ahí es donde arranca la discusión de verdad.
Decidid juntos, no cada uno por su lado
El juego espera una respuesta de pareja. Si no estáis de acuerdo, argumentad: de eso se trata. El botón no se va a ir solo.
Responded OK o NI HABLAR
OK, aceptáis el trato tal y como está escrito. NI HABLAR, la contrapartida es demasiado cara y le dejáis la ventaja a otro.
Descubrid el bando mayoritario
Vuestro voto se suma al de todas las demás parejas y la barra os muestra al instante los dos bandos, en número de votos y en porcentaje.
Al final obtenéis vuestro balance: la proporción de tratos que habéis aceptado. Algunas parejas firman casi todo, otras no ceden en nada. Ninguno de los dos perfiles tiene razón, pero los dos dicen algo.
Qué hay en los 100 dilemas
Las situaciones cambian de terreno constantemente, y las dos mitades de un dilema no siempre tienen relación entre sí. Es a propósito: una contrapartida que sale de la nada es mucho más difícil de valorar que una contrapartida lógica.
| Terreno | Un ejemplo |
|---|---|
| Dinero y comodidad | No volvéis a pagar alquiler ni hipoteca nunca más, PERO vuestra casa mide veinticinco metros cuadrados, para siempre. |
| Viajes | Dais la vuelta al mundo durante un año, con todo pagado, PERO no podéis hacer ni una foto, ni un vídeo, nada. |
| Familia y suegros | Vuestros suegros son los mejores del mundo y os adoran, PERO tenéis que pagar la comida cada vez que los veis. |
| Día a día | No volvéis a fregar los platos en toda vuestra vida, PERO tenéis que cocinar todas las comidas, todos los días, sin excepción. |
| Amor y pareja | No volvéis a discutir nunca más, PERO tampoco podéis volver a reconciliaros después de una discusión. |
Ninguna situación toca la enfermedad, el duelo o la infidelidad. Es un juego de sobremesa, no una prueba de resistencia: queremos que habléis, no hundiros el final de la cena.
Los votos de las demás parejas
Cada dilema muestra el resultado real de todos los votos recibidos, actualizado en directo: el número de votos de cada lado, el porcentaje y una barra partida en dos que enseña la relación de fuerzas de un vistazo. Vuestro propio bando aparece enmarcado, para que veáis enseguida si estáis con la mayoría o en contra.
Un voto por dilema y por hogar. Recargar la página no permite votar dos veces: el juego recuerda lo que ya habéis decidido y os enseña vuestra respuesta en lugar de aceptar una nueva. Eso es lo que mantiene honestos los porcentajes, y también por eso merecen la pena.
El contador de la parte superior no indica cuántas partidas se han jugado, sino el número total de votos depositados en el conjunto de los dilemas. Es la medida que tiene sentido aquí: una partida puede valer tres votos o cien.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay con el juego « ¿qué preferirías? »?
Un ¿qué preferirías? os hace elegir entre dos opciones: A o B. Un dilema solo propone una, con una contrapartida incluida, y decidís si la aceptáis o la rechazáis. Son dos juegos distintos, con conversaciones muy distintas.
¿Cuántos dilemas tiene el juego?
Cien, en un orden distinto en cada partida. No hace falta hacerlos todos: podéis parar cuando queráis y ver vuestro balance.
¿Hay que ser dos para jugar?
El juego está escrito para una pareja, en un solo móvil, con una respuesta común. Nada os impide jugar solos, pero perderéis la parte más interesante: la negociación.
¿Los porcentajes son reales?
Sí. Son los votos de las personas que han jugado antes que vosotros, contados en directo. Nada está simulado y ninguna cifra se redondea al alza.
¿Se puede votar varias veces el mismo dilema?
No. Se guarda un voto por dilema y por hogar. Si recargáis la página, el juego os enseña la respuesta que disteis en lugar de registrar una nueva.
¿Hay que crear una cuenta?
Nunca. Sin registro, sin correo electrónico, sin ni siquiera un nombre. Abrís la página y jugáis.
¿El juego es gratis?
Del todo, y seguirá siéndolo. Los cien dilemas están disponibles sin límite y sin publicidad en mitad de la partida.
Qué jugar después de los dilemas
Si los dilemas os han dado ganas de seguir hablando, el resto de los juegos de pareja toma el relevo: unos hacen adivinar, otros votar, otros simplemente reír.
Todo es gratis, sin registro, y se juega en un solo móvil.
